en un calor amable de verano soltero?
Llovizna pasajera
que propone un matiz necesario para las plantas.
Caminos entrecruzados
que con paciencia
nos llevan siempre al mismo río.
Ese río sediento, a veces, y orgulloso, otras.
Bañando de alivio a las piedras blancas por el sol.
¿Cuándo volveré a oir tu música
de grillos y ranas,
de murmullos de viento,
de árboles contentos?
Volveré,
y ahí te oiré,
y ahí te sentiré,
y vos me encontrarás
con olor a mistol, algarroba y aguaribay,
que eternos nos perfumarán.

No hay comentarios:
Publicar un comentario