Noches en Capilla,
donde tu alma me esperaba
donde mi mirada esperaba
dibujar con tu mirada
sentada en los lugares
más amplios y curvos.
Preguntas, preguntas, preguntas
que derraman poesías mudas.
Mentiras, besos, caricias
que nos hacen bien y nos seducen,
entre piedras, árboles y cerros,
entre ferias, peñas y vinos.
La semántica de tus besos se impregna
y de mi labios se suponen lienzos
que dibujados en tu pecho te sellan.
Piel, tus senderos y tus ríos,
tus surcos y tus cerros.
Como una Capilla dibujada en tu cuerpo.
Como tu pueblo
que extrañas de lejos.
Pienso y espero,
mientras mis pies no se quedan quietos.
Mientras vuelvo triste, a mis senderos.
Porque entiendo las necesidades
que nos construye el cuerpo,
que nos derrota
pero que nos seduce
con todas esas cosas que no entendemos,
con todos esos amores que nos creemos.
Cuánto tiempo pasará para que nos decidamos,
para que nos empalaguemos
con la dulzura que nos dejamos
cuando nos visitamos.
Preguntas, si, preguntas y más preguntas.
Nos las debemos, para siempre
o para mañana.
Cuanto nos movemos,
por penseros y por vuelteros.
Cuanto nos cuesta demostrar
ese amor que nos desangra
y que escondemos con otros besos.
yo creo en tus deslices,
los quiero y los creo.
Tus mentiras no me aplacan,
me asustan, me nublan.
Pero mi fuerza interna
no me impide seguir creyéndote.
Supongo que es la esperanza
que me permite respirar,
la que me deja seguir creyendo
que mi vida no va a ningún lugar.
Si me quedo parada en este agujero,
vos sos mi libertad,
veo eso en tus ojos,
veo eso en tu cara, en tu cuerpo.
Sos la libertad que hace rato espero.
Y aquí estoy de nuevo
imaginándote de lejos,
con tu inspiración
colgada al cuello.
Te toco, te deseo,
te pienso, te sueño, te despeino.
Y seguis, saltando
de mis ojos al cielo
de mis poros al cielo.
Entre edificios de destierros,
voy alejándome de tus deseos,
para tirarme de mi conciencia
a un vacío medio lleno.
Y los resúmenes de mi culpa,
besos, palabras, sexo,
caricias, alpacas, tartas,
bailecitos, cervezas, mensajes,
amigos, música, chacareras,
celos, caminos, pasajes,
Córdoba, cine, legüeros,
vinos, panes, bienvenidas y despedidas,
se desprenden de mi cuello
como no queriéndose soltar,
tu imán me detiene,
con poca importancia hacia lo demás.
Y escribo, y escribo,
y escribo...