15.5.10

Espera, espera, espera...
palabras al compás de un sonido, o varios.
Murmullos, risas, músicas
todo esto en la espera a una futura música.
Esperas de esperas a una noche de encuentros,
nunca hacia la verdad.
Días, días, días
pasados los días tras estos versos,
fulgores de risas, resacas de peleas,
pero nunca hacia la verdad.
Canciones, músicas, folklores
como cambia los humores,
pero nunca hacia la verdad.
La felicidad por fin insinúa su tez en mi tez.
Crianzas de una alegría pasajera, creo...
en bondis de letargo y de ensueños.
Ciudad vieja, amigos no tan viejos,
billetes de quien sabe que época.
Ecos de "je suis" a mis espaldas
y vibraciones de "lo voy a ver mañana" en mi cabeza.
Las fugas, con amores de enchastres y besos.
Aromas a sexo que brotan de un recuerdo.
Señudos, te digo basta
si, a vos, me desanimás.
Ya sos la segunda persona
a la que le escribo en mi cuaderno.
Mentira, la tercera...
Aaaah, contestame...
ni un solo poema
ni una sola linea
cuan mentira parece todo
¿qué pasa? ¿qué te pasa?
m, m, m
d, d, d
j, j, j.
¡Basta! despertate, concentrate.
¿qué esperás? ¿qué alguién te quiera,
o que vos quieras a alguién?
pensá, pensá, pensá...
uqeré, queré, queré...
amá, amá, amá...
y sobre todo, buscá...
Resabios de un viaje sin entusiasmos
y otros futuros con colores desde el cielo.
LLegada que tarde se manifiesta,
para pasar a existir con un aburrido manifiesto.
Palabras sin sentido,
que terminan en un mediocre sin parar de razones.
Te espero, hay si te espero,
tanto,
que hace más de diez poesias
que estoy repitiendo "te espero".
Diez plantas y un farol
Diez faroles y un perchero.
Tremenda característica de este salón.
Con notas de fondo
sobre un cielo púrpura,
vidriado escalón.
Las puertas cerradas, me esperan,
y siguen esperando.
Si se abren, miles de moscas
con olor a melodía
aparecerán para picarme,
y estrellarse en mi cerebro,
y se derrite
en melodías con disonancias.
Noches en Capilla,
donde tu alma me esperaba
donde mi mirada esperaba
dibujar con tu mirada
sentada en los lugares
más amplios y curvos.
Preguntas, preguntas, preguntas
que derraman poesías mudas.
Mentiras, besos, caricias
que nos hacen bien y nos seducen,
entre piedras, árboles y cerros,
entre ferias, peñas y vinos.
La semántica de tus besos se impregna
y de mi labios se suponen lienzos
que dibujados en tu pecho te sellan.
Piel, tus senderos y tus ríos,
tus surcos y tus cerros.
Como una Capilla dibujada en tu cuerpo.
Como tu pueblo
que extrañas de lejos.
Pienso y espero,
mientras mis pies no se quedan quietos.
Mientras vuelvo triste, a mis senderos.
Porque entiendo las necesidades
que nos construye el cuerpo,
que nos derrota
pero que nos seduce
con todas esas cosas que no entendemos,
con todos esos amores que nos creemos.
Cuánto tiempo pasará para que nos decidamos,
para que nos empalaguemos
con la dulzura que nos dejamos
cuando nos visitamos.
Preguntas, si, preguntas y más preguntas.
Nos las debemos, para siempre
o para mañana.
Cuanto nos movemos,
por penseros y por vuelteros.
Cuanto nos cuesta demostrar
ese amor que nos desangra
y que escondemos con otros besos.
yo creo en tus deslices,
los quiero y los creo.
Tus mentiras no me aplacan,
me asustan, me nublan.
Pero mi fuerza interna
no me impide seguir creyéndote.
Supongo que es la esperanza
que me permite respirar,
la que me deja seguir creyendo
que mi vida no va a ningún lugar.
Si me quedo parada en este agujero,
vos sos mi libertad,
veo eso en tus ojos,
veo eso en tu cara, en tu cuerpo.
Sos la libertad que hace rato espero.
Y aquí estoy de nuevo
imaginándote de lejos,
con tu inspiración
colgada al cuello.
Te toco, te deseo,
te pienso, te sueño, te despeino.
Y seguis, saltando
de mis ojos al cielo
de mis poros al cielo.
Entre edificios de destierros,
voy alejándome de tus deseos,
para tirarme de mi conciencia
a un vacío medio lleno.
Y los resúmenes de mi culpa,
besos, palabras, sexo,
caricias, alpacas, tartas,
bailecitos, cervezas, mensajes,
amigos, música, chacareras,
celos, caminos, pasajes,
Córdoba, cine, legüeros,
vinos, panes, bienvenidas y despedidas,
se desprenden de mi cuello
como no queriéndose soltar,
tu imán me detiene,
con poca importancia hacia lo demás.
Y escribo, y escribo,
y escribo...
Voy, vengo, venís, vamos....
me quedo, no, no voy.
Veo que no quiero.
¿Cuándo te fuiste? quiero que te quedes.
Basta de sobornarme con cosas que hacen falta!
¿Me querés?
Te debo una caricia.
¡Basta de tocar esas cosas de madera! Tocame a mi.

¿No ves que te necesito?
¿No ves que mi reflejo es un espacio
dónde las cosas que querés no pueden caerse?
No rebotan, tampoco.
Caen, es todo lo que hacen,
caen, y se pierden en el profundo de tu boca y de tu cuero.
Tan perfecto es mi final
cuan arruinado principio
recuerdo en mi esperanza.
La felicidad depende de lo convencida que estoy de mis hechos.
Solo un pensamiento que permite enroscarme y desenroscarme.
Como el tiempo lo decida, al fin demoran mis errores o desórdenes, y la conciencia que tranquila está voltea a tus pasos un retrasos de secuestros.

13.5.10

Mañana lluviosa
Bs. As., con ese tinte gris
y sin demasiados colores.
Pero donde yo voe un crisol.
Me esperan incognitas sin estudio,
y viajes con retorno.
Tan posible podria ser no pensarte,
pero tan imposible resulta
llevarlo a cabo.
Y corto, para dirigirme
a mis estímulos.
...
Al perseguir mi alegría en un tren,
recuerdo las estaciones
en las que paré para buscarte.
Destino de un Capilla en otoño
donde la esperanza regresaba a mi cuerpo.
El tren que pasará por emosiones y riachuelos,
no termina en tus brazos.
Pero llega a un fin
no mucho menos valioso.
Luego de caprichos
voy y le cuento.
Secretos y deseos
de lo que me insita a hacer mi alma.
Inspirándome
en imágenes rebovinadas en un riel,
pienso tu poema y tu canción
de donde me sacará del tiempo,
para seguir el rumor del agual,
el cielo
y los cerros.

12.5.10

Cuándo me voy a olvidar,
personaje en el que desconfío.
Demasiadas pretensiones
son las causas de esta periférica relación.
Perdido en maimará,
te imagino,
cuando estás en Capilla,
ubicado totalmente en tus caminos,
o no.
Escribo mis deseos o mis fantasías,
queriendo cambiar, pero acobardada
propiamente impidiéndomelo.
Te escribo, te dibujo,
todo eso en secreto.
pero estoy segura
de que lo estas viendo o leyendo.
No estoy sola,
pero busco soledad.
Queriendo buscarte, teniendo,
palpando y demostrando
mis ideológicos pesares.
Seguiría diciendo, perdiendo
y mintiendo,
pero mi tiempo camina ligero.
Sonriamos, me decían
y ronreímos, pero demasiado.
Esa risa,
que necesitaba un poco de llanto.
Ese estímulo, al que solo
pierdo en la indiferencia.
Ya nos vamos a enterar,
espero, si nos conviene caminar
o quedarnos parados.

Capilla


¿Cuándo volveré a sentir tu brisa,
en un calor amable de verano soltero?
Llovizna pasajera
que propone un matiz necesario para las plantas.
Caminos entrecruzados
que con paciencia
nos llevan siempre al mismo río.
Ese río sediento, a veces, y orgulloso, otras.
Bañando de alivio a las piedras blancas por el sol.
¿Cuándo volveré a oir tu música
de grillos y ranas,
de murmullos de viento,
de árboles contentos?
Volveré,
y ahí te oiré,
y ahí te sentiré,
y vos me encontrarás
con olor a mistol, algarroba y aguaribay,
que eternos nos perfumarán.
Confusión en días de lluvia
confusión en días de sol
confusión dentro del bondi
confusión en la cama con vos.
Recetas mágicas de amor
perfumes de rocío tu voz.
Me regalas tu mirada sonriente
pereciendo en tonadas de dolor.
Tabúes que siento que me engañan
en principios de mañanas los cerros
llendo en contra de la nieve y el viento
cuando veo tu mirada en mi recuerdo.